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PRESENTACIÓN INSTITUCIONAL

INTRODUCCIÓN

La Educación Familiar es la actividad educativa que los padres realizan con sus hijos y la tarea llevada a cabo por profesionales para suplir a los padres. Desde esta perspectiva, se puede contemplar desde dos dimensiones:
1) Las prácticas educativas realizadas por los padres con sus hijos en el hogar
2) Las actividades de atención a menores desarrollado por distintos profesionales, fuera del ámbito familiar.
Esta página está dirigida a: Profesionales, Educadores, Investigadores y a Personas interesadas por el ámbito de la educación familiar. Los objetivos principales de la misma son:
Intercambiar experiencias de nuevas formas educativas en el ámbito familiar.
Descubrir las nuevas necesidades afectivas, cognitivas y sociales de todos los miembros de la familia.
Fomentar la interacción entre padres e hijos con los nuevos medios informáticos y tecnológicos.

domingo, 2 de noviembre de 2008

LA NOVELA FAMILIAR DEL NEUROTICO

La novela familiar del neurótico [*]

Sigmund Freud

En el individuo que crece, su desasimiento de la autoridad parental es una de las operaciones más necesarias, pero también más dolorosas, del desarrollo. Es absolutamente necesario que se cumpla, y es lícito suponer que todo hombre devenido normal lo ha llevado a cabo en cierta medida. Más todavía: el progreso de la sociedad descansa, todo él, en esa oposición entre ambas generaciones. Por otro lado, existe una clase de neuróticos en cuyo estado se discierne, como condicionante, su fracaso en esa tarea.

Para el niño pequeño, los padres son al comienzo la única autoridad y la fuente de toda creencia. Llegar a parecerse a ellos -vale decir, al progenitor de igual sexo-, a ser grande como el padre y la madre: he ahí el deseo más intenso y más grávido en consecuencias de esos años infantiles. Ahora bien, a medida que avanza en su desarrollo intelectual el niño no puede dejar de ir tomando noticia, poco a poco, de las categorías a que sus padres pertenecen. Conoce a otros padres, los compara con los propios, lo cual le confiere un derecho a dudar del carácter único y sin parangón a ellos atribuido. Pequeños sucesos en la vida del niño, que le provocan un talante descontento, le dan ocasión para iniciar la crítica a sus padres y para valorizar en esta toma de partido contra ellos la noticia adquirida de que otros padres son preferibles en muchos aspectos. Por la psicología de las neurosis sabemos que en esto cooperan, entre otras, las más intensas mociones de una rivalidad sexual. El paño donde se cortan tales ocasiones es evidentemente el sentimiento de ser relegado. Hartas son las oportunidades en que al niño lo relegan, o al menos él lo siente así, y en que echa de menos el amor total de sus padres, pero en particular lamenta tener que compartirlo con otros hermanitos. La sensación de que no le son correspondidas en plenitud sus inclinaciones propias se ventila luego en la idea, a menudo recordada concientemente desde la primera infancia, de que uno es hijo bastardo o adoptivo. Muchos hombres que no han devenido neuróticos suelen acordarse de tales oportunidades en que tramaron -las más de las veces influidos por lecturas- esa concepción y esa réplica respecto del comportamiento hostil de sus padres. Ahora bien, aquí se muestra ya la influencia del sexo, pues el varoncito presenta inclinación a mociones hostiles mucho más hacia su padre que hacia su madre, y se inclina con mayor intensidad a emanciparse de aquel que de esta. Puede ocurrir que la actividad fantaseadora de la niña pequeña resulte harto más débil en este punto. En tales mociones concientemente recordadas de la infancia hallamos el factor que nos posibilita entender el mito.

Rara vez recordado con conciencia, pero casi siempre pesquisable por el psicoanálisis, es el estadio siguiente en el desarrollo de esta enajenación respecto de los padres, estadio que se puede designar como novela familiar de los neuróticos. Es enteramente característica de la neurosis, como también de todo talento superior, una particularísima actividad fantaseadora, que se revela primero en los juegos infantiles y luego, más o menos desde la época de la prepubertad, se apodera del tema de las relaciones familiares. Un ejemplo característico de esta particular actividad de la fantasía son los consabidos sueños diurnos, que se prolongan mucho más allá de la pubertad. Una observación exacta de ellos enseña que sirven al cumplimiento de deseos, a la rectificación de la vida, y conocen dos metas principales: la erótica y la de la ambición (tras la cual, empero, las más de las veces se esconde la erótica). Pues bien, hacia la edad que hemos mencionado la fantasía del niño se ocupa en la tarea de librarse de los menospreciados padres y sustituirlos por otros, en general unos de posición social más elevada. Para ello se aprovechan encuentros casuales con vivencias efectivas (conocer al señor del castillo o al terrateniente, en el campo, o a los nobles, en la ciudad). Tales vivencias casuales despiertan la envidia del niño, envidia que luego halla expresión en una fantasía que le sustituye a sus dos padres por unos de mejor cuna. Para la técnica de llevar a cabo tales fantasías, que desde luego son concientes en esa época, interesan la destreza y el material de que el niño disponga. También importa que se las haya realizado con mayor o menor empeño por obtener verosimilitud. A este estadio se llega en una época en que el niño no tiene aún noticia de las condiciones sexuales del nacimiento.

Luego viene a sumarse la noticia sobre las condiciones sexuales diversas de padre y madre; si el niño llega a aprehender que «pater semper incertus est», mientras que la madre es «certissima», la novela familiar experimenta una curiosa limitación, a saber: se conforma con enaltecer al padre, no poniendo ya en duda la descendencia de la madre, considerada inmodificable. Este segundo estadio (sexual) de la novela familiar tiene por portador, además, un segundo motivo que faltaba en el primer estadio (asexual). Con la noticia sobre los procesos sexuales nace una inclinación a pintarse situaciones y vínculos eróticos en que entra como fuerza pulsional el placer de poner a la madre, que es asunto de la suprema curiosidad sexual, en la situación de infidelidad escondida y secretos enredos amorosos. De esta manera, aquellas primeras fantasías, en cierto modo asexuales, son llevadas hasta la cúspide del actual discernimiento.

Por lo demás, el motivo de la venganza y la represalia, situado antes en el primer plano, también se muestra aquí. Es que son las más de las veces estos niños neuróticos los que han sido castigados por sus padres a raíz del desarraigo de malas costumbres sexuales, de lo cual se vengan mediante tales fantasías.

Muy en particular son los niños nacidos después que otros hermanos quienes mediante esas imaginerías (Dichtung) arrebatan la primacía sobre todo a los predecesores (exactamente como en las intrigas que registra la historia), y a menudo no les arredra inventar (andichten) a la madre tantos enredos amorosos como competidores haya. Una notable variante de esta novela familiar consiste en reclamar el héroe fantaseador (dichtend) para sí mismo la legitimidad, a la vez que así elimina por ilegítimos a sus otros hermanos. Y en todo esto es posible todavía que un interés particular gobierne la novela familiar, que, por su carácter polifacético y su múltiple aplicabilidad, puede establecer transacción con toda clase de afanes. De este modo el pequeño fantaseador puede eliminar mediante ella el vínculo de parentesco con una hermana que acaso lo atrajo sexualmente.

Quien aparte la vista horrorizado ante esta corrupción del ánimo infantil, e incluso pretenda impugnar la posibilidad misma de que existan tales cosas, debe observar que todas estas imaginerías al parecer tan hostiles no llevan, en verdad, intención tan maligna y, bajo ligero disfraz, acreditan la ternura originaría del niño hacia sus padres, que se ha conservado. Sólo en apariencia son infieles y desagradecidas; en efecto, si uno escruta en los detalles las más frecuentes de esas fantasías noveladas, esa sustitución de ambos progenitores o del padre solo por unas personas más grandiosas, descubre que estos nuevos y más nobles padres están íntegramente dotados con rasgos que provienen de recuerdos reales de los padres inferiores verdaderos, de suerte que el niño en verdad no elimina al padre, sino que lo enaltece. Y aun el íntegro afán de sustituir al padre verdadero por uno más noble no es sino expresión de la añoranza del niño por la edad dichosa y perdida en que su padre le parecía el hombre más noble y poderoso, y su madre la mujer más bella y amorosa. Entonces, se extraña del padre a quien ahora conoce y regresa a aquel en quien creyó durante su primera infancia; así, la fantasía no es en verdad sino la expresión del lamento por la desaparición de esa dichosa edad. Por tanto, la sobrestimación de los primeros años de la infancia vuelve a campear por sus fueros en estas fantasías. Una interesante contribución a este tema proviene del estudio de los sueños. En efecto, su interpretación enseña que aun en años posteriores el emperador y la emperatriz, esas augustas personalidades, significan en los sueños padre y madre. Por consiguiente, la sobrestimación infantil de los padres se ha conservado también en el sueño del adulto normal.

Texto extraído de Sigmund Freud, Obras Completas, Tomo IX, págs. 217/220, editorial Amorrortu, Buenos Aires, Argentina, 1979.

Selección y destacados: S.R.

[*] Publicado por vez primera en "El mito del nacimiento del héroe", Otto Rank, 1909, Leipzig y Viena: F. Deuticke.

Importancia del apoyo familiar en el control de la glucemia

Salud Pública de México
Print ISSN 0036-3634
Salud pública Méx vol.39 n.1 Cuernavaca Jan./Feb. 1997
doi: 10.1590/S0036-36341997000100007

ARTÍCULO BREVE



Importancia del apoyo familiar en el control de la glucemia



MARTHA RODRÍGUEZ-MORÁN, M.C. (1) JESUS FERNANDO GUERRERO-ROMERO M.C. (1)





RESUMEN
Objetivo. Determinar la importancia del apoyo familiar en el control de la glucemia en diabéticos no insulino dependientes. Material y métodos. Se diseñó un estudio de casos y controles, considerando como casos a los pacientes con glucemia <140 mg/dl y controles a aquellos con glucemia ³140 mg/dl. El apoyo familiar se determinó con el cuestionario Environmental Barriers to Adherence Scales, que estima el apoyo otorgado para que el paciente siga las indicaciones terapéuticas. Se incluyeron 32 casos y 50 controles. Resultados. El apoyo familiar que recibe el paciente se asocia significativamente a la presencia de glucemia <140 mg/dl (razón de momios = 3.9; IC95% 1.4-11.1). Las demás variables no mostraron asociación significativa. Conclusiones. El apoyo familiar que reciben los enfermos influye en el control de la glucemia.
PALABRAS CLAVE: diabetes mellitus no insulino-dependiente; familia; México



ABSTRACT
Objective. To determine the importance of family support in the control of glucemia in non-insulin- dependent diabetes mellitus patients. Material and methods. A case and control study was designed where cases were patients with glycemia <140 mg/dl and controls, patients with glycemia ³140 mg/dl. Family support was determined using the questionnaire Environmental Barriers to Adherence Scales which estimates the support lent by the family to the patient to follow therapeutic indications. The study consisted of 32 cases and 50 controls. Results. Family support received by the patient is significantly associated to the presence of glycemia <140 mg/dl (OR = 3.9; 95% C.I. 1.4-11.1). Other variables did not show significant association. Conclusions. Family support lent to patients influences the control of glycemia.
KEY WORDS: diabetes mellitus, non-insulin-dependent; family; Mexico





En el control del paciente diabético intervienen variables psicosociales que influyen en las fluctuaciones de la glucemia.1,2 El paciente percibe su enfermedad como un factor que atenta contra la estabilidad de su familia2 y a menos que el ambiente familiar cambie para apoyarlo, gradualmente declina su nivel de adherencia terapéutica.3,4

En virtud de que la diabetes requiere de un manejo cotidiano independiente de los médicos, es necesario que todo diabético perciba su propia conducta como parte de la responsabilidad en el control de la enfermedad, y que las personas de su entorno otorguen el apoyo adecuado para lograr los objetivos del tratamiento.5,6

El objetivo del presente trabajo es determinar la importancia del apoyo familiar en el control de la glucemia en el paciente con diabetes mellitus no insulino dependiente (DMNID).



Material y métodos

Se diseñó un estudio de casos y controles cuya población blanco fueron los pacientes con DMNID que acuden al primer nivel de atención de las unidades médicas del Instituto Mexicano del Seguro Social en Durango, Dgo., México, en el periodo de octubre de 1995 a marzo de 1996. Los pacientes con normoglucemia fueron considerados como casos, y como controles los que cursaban con hiperglucemia; se consideraron como factores de pareamiento el que recibieran el mismo tipo de tratamiento, que acudieran al mismo médico familiar, la edad, escolaridad, ocupación, evolución de la DMNID y presencia de complicaciones crónicas. La muestra se integró con 82 pacientes, 32 casos y 50 controles.

La glucemia se estableció con la cifra promedio de las tres últimas determinaciones consecutivas en sangre venosa, procesadas en un autoanalizador de química clínica (Ciba Coerning 550); como normoglucemia se definió la cifra <140 mg/dl y como hiperglucemia la de ³140 mg/dl. Se consideraron como factores asociados a la normoglucemia el apoyo que recibe el paciente de su familiar más cercano y el nivel de información que tienen sobre la diabetes.

Se aplicó el cuestionario Environmental Barriers to Adherence Scales7 que consta de dos partes, una que estima el apoyo familiar al paciente y cuyo resultado se expresa como desde no tiene apoyo familiar hasta apoyo familiar muy bueno, y otra que determina la importancia de este apoyo según lo percibe el paciente, desde indiferente hasta muy útil. Para estimar la información que el paciente y su familiar tienen sobre la enfermedad, se aplicó el cuestionario sobre información de la diabetes,8 cuyo resultado se expresa como desde no tiene información hasta muy buena información.

Las diferencias entre los grupos se estimaron con el cálculo de t de student (U de Mann-Whitney) para las variables numéricas, y chi cuadrada (Prueba exacta de Fisher) para las variables cualitativas. La fuerza de asociación se estimó con el cálculo de la razón de momios. En todos los casos se consideró un nivel de significancia para p<0.05.



Resultados

En la muestra predominaron las mujeres (2.2:1); no hubo diferencias en las características sociodemográficas de los grupos (cuadro I).



Cuadro I
Características sociodemográficas de los
pacientes con diabetes mellitus no insulino
dependiente. Instituto Mexicano del Seguro
Social, Durango, Durango, México, octubre de
1995 a marzo de 1996



La información que el paciente tiene acerca de la diabetes fue similar en los casos y los controles y no influye en la presencia de normoglucemia; por otro lado, el apoyo que el paciente recibe de su familiar se asocia con glucemia <140 mg/dl (cuadro II).



Cuadro II
Factores asociados a la presencia de
normoglucemia en pacientes con diabetes mellitus
no insulino dependiente. Instituto Mexicano del
Seguro Social, Durango, Durango, México,
octubre de 1995 a marzo de 1996



La información que tienen los familiares sobre la diabetes influye para el apoyo que otorgan al paciente. En el grupo en estudio se identificaron 56 familiares con información de buena a muy buena y 26 de mala a no tiene; 57.1% de los primeros y 11.5% de los segundos apoyan al enfermo (x2 = 13.3, p = 0.0002). De los familiares con información buena a muy buena, 33.9% (19/56) en el grupo de casos y 23.2% (13/56) en el de controles apoyan al paciente, mientras que, en el grupo con información de mala a no tiene, 3.8% (1/26) en el grupo de casos y 7.7% (2/26) en el de controles otorgan apoyo al enfermo.

El 87.5% de los pacientes en el grupo de casos y 30% en el de los controles considera el apoyo familiar como muy útil para el control de su enfermedad, mientras que 12.5% de los casos y 70% de los controles lo perciben como inútil o indiferente.



Discusión

El control metabólico del paciente diabético retrasa el inicio de las complicaciones crónicas; así, un tratamiento intensivo que mantiene los niveles de glucemia en ayuno por debajo de los 120 mg/dl retarda el inicio de la retinopatía y reduce el riesgo de albuminuria y el desarrollo de neuropatía,9 por lo que los esfuerzos dirigidos a lograr y sostener niveles de normoglucemia en el diabético constituyen uno de los principales retos en su manejo.

El control de la glucemia, más que el simple hecho de tomar un medicamento, depende de un conjunto de conductas adoptadas frente a la enfermedad, en las que, el tomar los medicamentos, realizar ejercicio y adherirse a la dieta adquieren un papel igualmente preponderante.3,10

En una población mexicana de bajos ingresos se documentó descontrol metabólico en 48 a 69% de los individuos con diabetes en los que los factores identificados como determinantes del control metabólico tales como la edad, índice de masa corporal, dieta, ejercicio y escolaridad, fueron semejantes tanto en los diabéticos controlados como en los descontrolados,11 de lo que destaca la importancia de identificar los factores relacionados con el control del paciente diabético, para explicar las diferencias observadas11 y ofrecer al enfermo estrategias de manejo orientadas a lograr mejores expectativas de vida. En ese contexto, en este estudio se encontraron evidencias de que la normoglucemia se asocia significativamente al apoyo familiar que reciben los enfermos.

En la muestra predominaron las mujeres, hallazgo que ha sido informado en otros estudios12,13 y que pudiera depender de la población incluida, integrada por sujetos que acuden a consulta médica, de la cual las mujeres hacen mayor demanda.14

La información que los pacientes tienen sobre la diabetes fue similar en los grupos de casos y controles, lo que pudiera estar asociado a la información básica que reciben en el primer nivel de atención médica y que parece haber modificado su nivel de conocimientos sobre la enfermedad; sin embargo, este último por sí mismo no influye en la conservación de la normoglucemia, lo que pudiera deberse a la falta concomitante de cambios en la conducta de los pacientes frente a la enfermedad.

Considerando que la normoglucemia se asoció al apoyo familiar, que la mayoría de los pacientes considera que es muy útil en el manejo de su enfermedad, y que la información que tiene el familiar sobre la diabetes es determinante para que otorgue apoyo al enfermo, se requiere desarrollar un proceso de educación sobre la diabetes dirigido a modificar las actitudes, y a mejorar las habilidades y conocimientos del paciente y de sus familiares, para reforzar las acciones de apoyo del núcleo familiar como uno de los factores relacionados con la salud en el paciente diabético.15,17



REFERENCIAS

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(1) Hospital General de Zona con Medicina Familiar No. I, Instituto Mexicano del Seguro Social, Delegación Estatal Durango, México.



Fecha de recibido: 26 de septiembre de 1996 · Fecha de aprobado: 4 de deciembre de 1996

Solicitud de sobretiros: Dra. Martha Rodríguez Morán, Siqueiros 225 esq. c/ Castañeda, zona Centro, 34000 Durango, Dgo., México.

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CARACTERISTICAS DE LA FAMILIA DEL ADOLESCENTE CONSUMIDOR

NUEVA GENERACION DE PADRES DE FAMILIA

miércoles, 15 de octubre de 2008