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PRESENTACIÓN INSTITUCIONAL

INTRODUCCIÓN

La Educación Familiar es la actividad educativa que los padres realizan con sus hijos y la tarea llevada a cabo por profesionales para suplir a los padres. Desde esta perspectiva, se puede contemplar desde dos dimensiones:
1) Las prácticas educativas realizadas por los padres con sus hijos en el hogar
2) Las actividades de atención a menores desarrollado por distintos profesionales, fuera del ámbito familiar.
Esta página está dirigida a: Profesionales, Educadores, Investigadores y a Personas interesadas por el ámbito de la educación familiar. Los objetivos principales de la misma son:
Intercambiar experiencias de nuevas formas educativas en el ámbito familiar.
Descubrir las nuevas necesidades afectivas, cognitivas y sociales de todos los miembros de la familia.
Fomentar la interacción entre padres e hijos con los nuevos medios informáticos y tecnológicos.
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martes, 22 de abril de 2008

Disfuncionalidad familiar y rendimiento académico


Disfuncionalidad familiar y rendimiento académico
Lic. Nils Pacherres Ganoza -
nilsp3@hotmail.com

RESUMEN
El presente artículo muestra la importancia de la educación en la sociedad actual, asimismo, la función que realiza el rendimiento académico como indicador de la capacidad de los alumnos y aquel que determinará generalmente su accesibilidad a puestos de trabajo y como consecuencia determinará su condición social. Además se desarrolla el tema de la disfuncionalidad familiar como agente determinante en el rendimiento académico de los estudiantes.
PALABRAS CLAVE: Familia, Disfuncionalidad Familiar, Rendimiento académico
ABSTRACT
The present article shows the importance of the education at the present society and the function of the academic level as indicator of the students capacity and the are that will generally determine the access to the jobs and es consequence will determine the social condition. The work also develops the family disintegration is the determinant agent in the academic level of the students.

INTRODUCCIÓN
El desarrollo de la ciencia y la tecnología en nuestros tiempos ha llevado sin duda alguna a que Educación tenga un lugar preponderante, “el conocimiento se constituye en el determinante de las ventajas comparativas de los países”[1]; “es el petróleo del siglo XXI”[2] .
En una civilización completamente transformada por el progreso técnico, las necesidades de enseñanza llegan a ser tan fundamentales y tan masivas como las necesidades de alimentos (Cros, 1961, citado por Gilly, 1978)
La educación es vista pues “como el principal capital humano en cuanto concebida como productora de capacidad de trabajo”(Rodríguez, citado por Morales), es en este contexto que “ las dificultades escolares del niño constituyen una hipoteca cada vez más pesada para su futuro porvenir”(Gilly, 1978) ya que el rendimiento que tenga en la escuela le permitirá la posibilidad de acceder a más y mejores puestos de trabajo; en cambio, aquel niño que fracasa en la escuela sólo tendrá acceso en el futuro a trabajos subalternos y lógicamente con menor remuneración.
El bajo rendimiento académico es un problema a nivel mundial en él influyen diversos factores por eso se afirma que es multicondicionado y multidimensional (Pérez citado por Adell, 2002) y uno de los factores determinante es la familia.
Así lo demuestra las múltiples investigaciones a nivel mundial, tal es el caso de Morales , Arcos, Ariza, Cabello, López, Pacheco, Palomino, Sánchez y Venzalá(s.f.) quienes realizaron un estudio titulado “El entorno Familiar y el Rendimiento Escolar” a alumnos y alumnos de educación primaria de los centros públicos de Lucena( Córdova-España) concluyendo que el nivel cultural de los padres, el nivel económico, el número de hermanas y hermanos, los problemas familiares, el interés y expectativas de la familia influyen significativamente en el rendimiento escolar.
En Tennessee, EE.UU. Nye, Bárbara, Larry Hedges y Spyros Konstantopoulos realizaron investigaciones acerca del beneficio de las clases con grupos reducidos para elevar el rendimiento escolar de los estudiantes llegando a la conclusión que las clases pequeñas producen altos rendimientos académicos, sin embargo para los alumnos con bajo rendimiento académico el beneficio es débil.
En este mismo país se realizó una investigación titulada: “Estructura familiar, contexto escolar y el rendimiento de los alumnos del octavo grado en matemática y lectura” llegando a la conclusión, entre otras, que vivir en una familia con un solo padre perjudica menos el rendimiento en matemática que la educación baja de los padres o el no discutir asuntos escolares con el niño.
En América Latina se hicieron estudios sobre el rendimiento escolar así nos los presentan Eduardo Vélez y col. escribiendo un artículo a partir de 18 informes de investigación concluyendo que: los métodos de enseñanza activos son más efectivos que los pasivos; la experiencia de los profesores y el conocimiento de los temas de la materia están relacionados positivamente con rendimiento; las actitudes de los escolares hacia los estudios son importantes para incrementar el rendimiento; la repetición del grado escolar y el ser de mayor edad están relacionadas negativamente con el rendimiento y la práctica de tareas en casa que incluye la participación de los padres está relacionada con el rendimiento.
Nuestro país no es ajeno a este problema sobre bajo rendimiento escolar, así nos lo muestra la Unidad de Medición de la Calidad Educativa del Ministerio de Educación en el 2001 quien aplicó una evaluación nacional a los alumnos de 6º de primaria llegando entre otras conclusiones que más del 40% de los estudiantes multigrado están en el grupo de más bajo rendimiento tanto en matemática como en comunicación, mientras que 9% o menos lo esta en el grupo de más alto rendimiento.
La Lic. Mariela Vergara Panzeri del Centro para el desarrollo de Alto Potencial caracteriza a los niños con bajo rendimiento de desorganizados, con hábitos de estudio nulos o muy pobres, algunos son solitarios y son manipulativos entre otras características.
En nuestra realidad podemos encontrar que los niños con bajo rendimiento son indiferentes a las clases y deberes escolares, son solitarios, o de lo contrario tienen amigos en la misma situación. Una del las causa no sería el factor económico pues sus padres no tienen grandes problemas en este aspecto, ya que la institución donde se desarrollará la investigación es una institución particular. Aún así los alumnos se encuentran continuamente atrasados en sus cuadernos, generalmente no viven con alguno de sus padres o están a cargo de sus abuelos u otro familiar. Estos alumnos muestran simpatía con aquellos profesores que les brindan afecto de modo que colaboran activamente en sus clases sólo con ellos.

LA FAMILIA
La familia vista desde una perspectiva sistémica es un grupo o sistema compuesto por subsistemas que serían sus miembros y a la vez integrada a un sistema que es la sociedad (Ares, citado por Herrera, 1997).Cada miembro de este sistema posee roles que varían en el tiempo y que depende del edad, el sexo y la interacción con los otros miembros familiares (Seguel, Holmes, Venegas, Alcérreca, y Salamanca, 2000), por tanto, las influencias dentro de la familia no son unidireccionales sino que son una red donde todos los integrantes de la familia influyen sobre los otros integrantes.
La estructura familiar mantiene un flujo bidireccional con la sociedad, y aunque la familia se modifica, persiste como una estructura estable que se adapta al entorno social en constante cambio.(Herrera, 1997). Para Ares (citado por Herrera, 1997) la familia al considerarla como sistema, implica que, ella constituye una unidad, una integridad, por lo que no podemos reducirla a la suma de las características de sus miembros por consiguiente, no se le puede ver como una suma de individualidades, sino como un conjunto de interacciones.
El nexo entre los miembros de una familia es tan estrecho que la modificación de uno de sus integrantes provoca modificaciones en los otros y en consecuencia en toda la familia (Herrera, 1997).Así los problemas que se suscitan en ella no serán vistos de una manera lineal (causa-efecto), sino que dichos problemas y síntomas son debidos precisamente a deficiencias en al interacción familiar, a la disfuncionalidad de la familia como sistema (Herrera, 1997).El mismo autor continua diciendo que: “el funcionamiento familiar debe verse no de manera lineal, sino circular, o sea, lo que es causa puede pasar a ser efecto o consecuencia y viceversa.
Entonces cuando aparece un síntoma [como puede ser bajo rendimiento], este puede ser tomado como un indicador da una disfunción familiar y hay que ver al niño, no como el problemático, sino como el portador de las problemáticas familiares (Molina citado por Herrera, 1997)
La principal característica que debe tener una familia funcional es que promueva un desarrollo favorable a la salud para todos sus miembros, para lo cual es imprescindible que tenga: jerarquías claras, límites claros, roles claros y definidos, comunicación abierta y explícita y capacidad de adaptación al cambio. (Herrera,1997).
Minuchín (1984) afirma que “la funcionalidad o disfuncionalidad de la familia no depende de la ausencia de problemas dentro de ésta sino, por el contrario, de la respuesta que muestra frente a los problemas; de la manera como se adapta a las circunstancias cambiantes de modo que mantiene una continuidad y fomenta el crecimiento de cada miembro”.
Alcaina (s.f.) caracteriza a la familia disfuncional como la que ante situaciones que generan estrés responde aumentando la rigidez de sus pautas transaccionales y de sus límites, carece de motivación y ofrece resistencia o elude toda posibilidad de cambio. La familia disfuncional, agrega, se diferencia de la funcional por la utilización de patrones de interacción recurrentes que dificultan el desarrollo psicosocial de sus miembros, su adaptación y la resolución de conflictos.
Al definir a la familia como un sistema en donde los problemas de uno de los miembros afecta a todos. Alcaina (s.f.) nos plantea las posibles consecuencias de los hijos viviendo en una familia disfuncional, y dice:
“Existen datos que indican que este tipo de familia se ve imposibilitada para llevar a término de un modo adecuado las funciones familiares, afectándose áreas como la educación y el desarrollo afectivo y relacional. En concreto, la afectación de la función de culturización-socialización repercute negativamente en la consecución de objetivos lúdicos, de aprendizaje y estimulación. Ello deriva generalmente de la falta de implicación parental, debido a desinterés o ausencia física de uno o ambos padres por motivos laborales o separación, produciéndose un efecto circular en niños y adolescentes, capaz de originar una falta de motivación en la escolarización. Estas actitudes podrían transmitirse a las siguientes generaciones, dando lugar a deficiencias culturizadoras que sitúan a estas familias en desventaja en una sociedad competitiva”.

BAJO RENDIMIENTO ACADÉMICO
El rendimiento Académico es entendido por Pizarro (citado por Andrade, s.f.) como una medida de las capacidades respondientes o indicativas que manifiestan, en forma estimativa, lo que una persona ha aprendido como consecuencia de un proceso de instrucción o formación.
Desde la perspectiva del alumno, el rendimiento se entiende como la capacidad respondiente de éste frente a estímulos educativos, susceptible de ser interpretado según objetivos o propósitos educativos pre - establecidos. (Pizarro, citado por Andrade, Miranda y Freixas, s.f.).
El rendimiento escolar es la resultante del complejo mundo que envuelve al estudiante: cualidades individuales (aptitudes, capacidades, personalidad…), su medio socio-familiar (familia, amistades, barrio…), su realidad escolar (tipo de Centro, relaciones con el profesorado y compañeros o compañeras, métodos docentes,…) (Moralesy col. s.f.).
Para Adell (2002), mejorar los rendimientos no sólo quiere decir obtener notas más buenas, por parte de los alumnos, sino aumentar, también, el grado de satisfacción psicológica, de bienestar del propio alumnado.
Las definiciones anteriores muestran que el rendimiento académico “es un constructo complejo y que viene determinado por un gran número de variables y las correspondientes interacciones de muy diversos referentes: inteligencia, motivación, personalidad, actitudes, contextos, etc.”(Adell, 2002) por tanto “el rendimiento académico es un producto multicondicionado y multidimensional” (Serrano, citado por Adell, 2002).
Dentro del rendimiento al cual nos hemos referido, encontramos dos tipos: el positivo y el negativo al cual le llamaremos “el fracaso escolar”; Para Menéndez(s.f.) el fracaso escolar “se presenta cuando un niño no es capaz de alcanzar el nivel de rendimiento medio esperado para su edad y nivel pedagógico”; este problema ocupa el primer plano de las preocupaciones del mundo de la educación; teniendo en cuenta que “el fracaso no es propiamente escolar, y sería equivocado circunscribirlo al fracaso del escolar”.
El problema del fracaso escolar ha sido investigado desde diversos ángulos para determinar sus causas:
Es el caso de la investigación que realizó la Lic. Adrián Roel Favela desde el punto de vista biológico quien realizó investigaciones en Metametrix Laboratoies de Atlanta, Georgia en sangre y orina, de niños y adolescentes con bajo rendimiento escolar, llegando a los siguientes resultados: 95% presenta deficiencias de antioxidantes, 90% presenta deficiencias de Ácidos Grasos Omega 3 y 6, 75% presenta deficiencias de Zinc, 40% presenta deficiencias de vitaminas del complejo B.

FAMILIA Y RENDIMIENTO
La familia es “la organización social más elemental”… “es en el seno [de ésta] en donde se establecen las primeras relaciones de aprendizaje social, se conforman las pautas de comportamiento y se inicia el desarrollo de la personalidad del hijo”. (Adell, 2002).
Si la familia es entendida desde el punto de vista sistémico(Arias, citado por Herrera, 1997) en donde la alteración de uno de los elementos del sistema altera indefectiblemente a todo el sistema en si y el rendimiento académico es un “constructo multicondicionado y multidimensional” ( Pérez, citado por Adell, 2002), entonces la familia “…ejerce una gran influencia sobre él-el hijo- durante toda su vida escolar”(Álvaro citado por Adell, 2002); en consecuencia; “ los padres pueden ser facilitadotes u obstaculizadores del rendimiento escolar de los hijos”( Aria citada por Adell, 2002).
Gilly (1978) respalda esta aseveración concluyendo que: “la incoherencia de las actitudes paternas, la falta de tranquilidad y de estabilidad en la vida familiar, son por lo tanto factores que los colocan [al niño] en un clima de inseguridad afectiva poco propicia para una buena adaptación escolar”.
Archambault Paul
[3] aporta al respecto una investigación realizada en Francia; publicado por Instituto Nacional de Estudios Demográficos (INED); concluyendo que el divorcio reduce de seis meses a más de un año la vida escolar de los hijos. Además dice: La situación de los hijos de divorciados se ha trivializado, y sin duda está más aceptada por la sociedad. Esto podría llevar a pensar que los efectos del divorcio se han atenuado y que ya no perturban tanto como antes la carrera escolar. La realidad es muy distinta”.
Adell (2002) nos presenta un modelo explicativo del rendimiento escolar, agrupando a las variables predictivas de los resultados escolares en tres grandes bloques, ámbitos o dimensiones:
Personales: Sexo y nivel, problemas sensoriales, autoconcepto, actitud ante los valores, confianza en el futuro, entre otras.
Familiares: Número de hermanos, estudios de los padres, ocupación familiar, comunicación familiar, actitudes familiares, entre otras.
Escolares: Dinámica de la clase, integración en el grupo, relación tutorial, etc.
Concluyendo que en el ámbito familiar las variables mejor previctorias de los rendimientos son: la comunicación familiar, las expectativas de estudios esperadas de los hijos y la ayuda prestada a los hijos en sus estudios.
Como observamos el problema del rendimiento escolar se puede enfocar desde diversos aspectos sin embargo no se duda del papel capital que tiene la familia, agente que determina el adelanto o atraso de los niños.En consecuencia es importante que los padres conozcan esta realidad para evitar comportamientos nocivos que ahonden el fracaso escolar; y por otra parte, el conocimiento de esta relación permitirá “prever unos arreglos pedagógicos a fin de permitir al niño con dificultad sacar un excelente provecho de la enseñanza que le es dispensada” ( Gilly, 1978).

CONCLUSIONES
· La disfuncionalidad familiar; si bien es cierto no es el único agente determinante del bajo rendimiento académico ya que éste es multicondicionado; es un factor capital y de principalía.
· En esta sociedad de la “imago” en donde todo lo observable y concreto es válido y único; el rendimiento académico no escapa a esta aseveración, condicionando posteriormente al estudiante a determinados puestos de trabajo.

SUGERENCIAS
· El rendimiento académico debería medirse de acuerdo al nivel en que se encuentran cada estudiante referente a sus procesos cognitivos como la memoria, pensamiento, percepción y atención sólo así estaremos en condiciones de saber cómo esta aprendiendo el estudiante.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
· Adell, M (2002). Estrategias para mejorar el Rendimiento Académico de los Adolescentes. Ediciones Pirámide.19 – 40.
· Alcaina, T. (s.f.). Sicopatología e Interacción Familiar. Extraído el 18 de noviembre de 2005 desde:
http://www.capellanes.com/silaboestrategiasdeconsfamiliar.pdf
· Andrade, M., Miranda, C., Freixas I., Rendimiento Académico y variables modificables en alumnos de 2do Medio de Liceos Municipales de la Comuna de Santiago. Extraído el 18 de noviembre de 2005 desde: http://www.unesco.cl/medios/biblioteca/documentos/eaprendizajes_rendimiento_academico_2_medio_santiago.pdf?menu=/esp/atematica/evalcontexinterc/docdig/
· Gilly, M. (1978). El Problema del Rendimiento Escolar. Editorial Oikos-Tau.36-39, 215-228.
· Herrera, P.(1997) La Familia Funcional y Disfuncional, un indicador de salud. Rev. Cubana MED gen Integr 1997;13(6):591-5. Extraído el 14 de noviembre de 2005 desde http://www.bvs.sld.cu/revistas/ped/vol71 1 99/ped06199.htm
· Menéndez, I. Fracaso Escolar. Extraído el 15 de noviembre de 2005 desde:
http://www.psicopedagogia.com/articulos/?articulo=454
· Minuchín, S(1980). Técnicas de Terapia Familiar. Editorial Paidos, México.
· Morales, A., Arcos, P., Ariza, E., Cabello, M., López, M., Pacheco, J., Palomino, A., Sánchez, J. y Venzalá, M.(s.f.)Entorno Familiar y el rendimiento escolar. Proyecto de Investigación Educativa subvencionado por la Consejería de Educación y ciencia de la Junta de Andalucía. Extraído el 16 de noviembre de2005 desde: www.juntadeandalucia.es/averroes/publicaciones/investigacion/entorno_familia.pdf
· Seguel, A., Holmes, Z., Venegas, K., Alcérreca, F., y Salamanca, R.(2000) Factores Socio Emocional Afectivos Y Separación De Los Padres En Niños De Tres A Cuatro Años. Extraído el 15 de noviembre de 2005 desde:


Lic. Nils Pacherres Ganoza
nilsp3@hotmail.com
UNIVERSIDAD NACIONAL PEDRO RUIZ GALLO
MAESTRÍA EN PSICOPEDAGOGÍA COGNITIVA
TRUJILLO-PERÚ
[1]ROMERO, Alberto. Universidad y Globalización. Citado en Módulo I: Comunicación y Epistemología. Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, Lambayeque, p 119.

[2] Foix (2000) citado por Romero en Módulo I: Comunicación y Epistemología. Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, Lambayeque, p 119.
[3] Extraído desde http://www.aplicaciones.info/actua/actua60x.htm

Las crisis familiares

Las crisis familiares
Idarmis González Benítez1
RESUMEN
Con este trabajo nos propusimos actualizar el tema de las crisis familiares. Se pone de manifiesto que tanto los eventos propios del desarrollo, como los accidentales, dan lugar a la aparición de crisis en la familia. Queda esclarecido, que no necesariamente han de tener implicaciones negativas para la familia. Se hace énfasis en la valoración del evento por la familia y su significación. Se destaca el papel de los recursos familiares como protectores y moduladores de las crisis. Por último se señalan algunos pasos a seguir en la intervención familiar.
Descriptores DeCS: RELACIONES FAMILIARES; ACONTECIMIENTOS QUE CAMBIAN LA VIDA.
Durante las diferentes etapas del desarrollo familiar, la familia enfrenta diferentes momentos críticos del ciclo evolutivo, que implican cambios tanto individuales como familiares, los que pueden constituir un período de crisis.
En estos períodos de transición de una etapa del ciclo vital a otra hay indefinición de las funciones, porque los miembros de la familia están asumiendo un nuevo rol. El querer conciliar ambos funcionamientos produce en ocasiones fluctuaciones, inestabilidades, transformaciones, que se expresan en ciertos niveles de desorganización de la familia, y es lo que se denomina como crisis evolutiva.1
Según Blaustein S. estas crisis son llamadas evolutivas, porque están en relación con los cambios biológicos, psicológicos y sociales de cada uno de los miembros de la familia, y con los cambios, en consecuencia, de las pautas de interacción en el contexto familiar. En estas crisis evolutivas se cambian las viejas pautas de interacción por otras nuevas que posibilitan, a cada uno de los miembros de la familia, el desempeño de nuevas funciones en sus roles, poniendo de manifiesto un desarrollo cada vez más acabado de individuación y de una estructura familiar cada vez más compleja y diferente a la anterior, lo que da lugar al crecimiento y desarrollo de la familia.
Por su parte Louro I. plantea que en este proceso de cambio predominan las tareas denominadas de desarrollo, las que están relacionadas con las etapas del ciclo vital que necesariamente tiene que atravesar la familia para desarrollarse, crecer y madurar. Cuando cada uno de los miembros de la familia tiene bien definidas sus funciones y los roles correspondientes al ciclo vital cronológico, va creándose una estructura familiar organizada que le permite tener un desarrollo en su identidad familiar y en la individualidad personal de sus componentes. Ahora bien, si en el esfuerzo de reorganización familiar la propia estructura familiar, por su falta de flexibilidad, no lo permite, aparecen entonces las disfunciones familiares.
Estas crisis son denominadas normativas o transitorias. El término transitoria está utilizado, como señala Pérez C. "en un sentido cinético y no en el sentido temporal de la palabra, esto es: una crisis es transitoria en función de que posibilite o no el paso de una etapa a la otra del ciclo vital y no se refiere en ningún sentido al tiempo de duración de la crisis".
Sin embargo, la dinámica familiar como todo proceso en desarrollo no es lineal y ascendente. Este proceso se ve afectado en muchas ocasiones por situaciones, que introducen cambios en su estructura y funcionamiento, debido a la existencia de hechos que actúan como fuentes generadoras de estrés, como es el caso del divorcio, padecimiento de una enfermedad crónica, o el fallecimiento de un miembro de la familia, los cuales tienen una expresión particular en cada familia en dependencia de su historia, su propia dinámica, de la significación que asigna al evento o situación, y de los recursos con que cuenta para hacerle frente. En este caso las tareas que debe desarrollar la familia, son tareas de enfrentamiento que se derivan de las llamadas crisis no transitorias o paranormativas.
Como hemos visto las crisis familiares están asociadas tanto a la ocurrencia de determinadas situaciones transitorias de la vida familiar como el matrimonio, el nacimiento de un hijo, la jubilación, que dan lugar a las llamadas crisis normativas; como también por situaciones o hechos accidentales, que desencadenan las crisis no transitorias o paranormativas, que generalmente tienen un mayor costo para la salud. Las crisis familiares han sido abordadas por algunos autores dada la importancia que le atribuyen en la salud familiar.
Al término crisis se le han dado diferentes significados, según la intencionalidad de los estudios de los diferentes autores. Es una palabra que arrastra, desde siglos, un significado dramático y negativo, del cual, recién en los últimos tiempos y con el desarrollo de las nuevas concepciones sobre las crisis evolutivas, se ha tratado de dar un concepto más positivo. Derivada etimológicamente de un vocablo griego, crisis significa separación y elección, definiéndose con estas 2 acciones un proceso dinámico compuesto por un período, en el que deben producirse una separación (de algo - alguien), antes de que pueda darse una elección (de algo-alguien) como expresión de una evolución madurativa; y entre ambos un tiempo, un antes y un después. La comunidad científica, que considera la crisis como un fenómeno evolutivo que da lugar a nuevos estados organizacionales, plantea haber rescatado este concepto, considerándola como una expresión de interrelación, donde no se puede concebir un tiempo sin el otro, donde no hay elección si no hay separación y ésta tiene que ser previa en aquella.
Hamilton, Mc Cubbin y Fegley en su libro Stress and Family conceptualizan las crisis como un aumento de la disrrupción, desorganización o incapacidad del sistema familiar para funcionar. La familia en crisis se caracteriza por la inhabilidad a retornar a la estabilidad, y a la constante presión a hacer cambios en la estructura familiar y en los modelos de interacción.2
Patterson J. plantea que la crisis familiar se caracteriza por una desorganización familiar, donde los viejos modelos y las capacidades no son adecuados por largo tiempo y se requiere un cambio. Para este autor muchas crisis familiares son normativas que requieren cambios en la estructura y reglas familiares. Otras crisis son previamente promovidas por decisiones familiares para hacer mayores cambios; por ejemplo, cuando se hace un plan para mejorar el funcionamiento familiar y lograr una mejor satisfacción de las necesidades individuales y familiares. En otras situaciones la familia es impulsada hacia la crisis por la ocurrencia de eventos estresores no normativos, tales como, un accidente fatal en un miembro de la familia. Este modelo ve las crisis familiares como una variable continua que refleja la total ruptura del sistema, como por ejemplo, cuando ocurre un divorcio; también considera que existen crisis menores, que son virtualmente imperceptibles por la familia. Las crisis familiares representan el final del viejo sistema familiar, emergiendo nuevas formas de interacción.3
Cohen y Ahearn definen la crisis como una situación vital que incluye cambios, amenazas o dificultades, que originan desequilibrio personal. Puede derivarse de factores del desarrollo, como la pubertad, embarazo o edad madura; o de factores accidentales, incluidos un accidente automovilístico, incendio o desastre natural.4
Pusimos en su consideración diferentes acepciones del término crisis, algunas más próximas al significado de catástrofe, disrrupción, destrucción, con mayor énfasis en los aspectos negativos de éstos, y otros que le dan un valor positivo que implica maduración, desarrollo y crecimiento.
En nuestra opinión las crisis no siempre resultan negativas a la familia ni se derivan de eventos traumáticos, desagradables, catastróficos. Las crisis relacionadas con el tránsito por las etapas del ciclo vital, las llamadas normativas, son situaciones que demandan cambios en el sistema, que generalmente significan contradicciones, desacuerdos, separación de viejos modelos de interacción, o asimilación de nuevas formas organizacionales; modificaciones éstas que contribuyen a la maduración, desarrollo y crecimiento del sistema familiar.
Louro I. señala que el vocablo crisis no implica la vivencia de circunstancias negativas o la máxima expresión de un problema, sino también la oportunidad de crecer, superar la contradicción con la consiguiente valencia positiva. Las crisis no son señales de deterioro, suponen riesgos y conquistas, son motores impulsores de los cambios. La familia en crisis no es necesariamente una familia disfuncional o problemática. El hecho de vivir en crisis no es necesariamente la causa de disfunción familiar, sino el modo cómo se enfrenta.
Ahora bien, existen las crisis paranor-mativas, que no son más que aquellos cambios o transformaciones que experimenta la familia en cualquiera de sus etapas de desarrollo, que no están relacionadas con los períodos del ciclo vital, sino con hechos situacionales o accidentales; por ejemplo, divorcio, separación, abandono, muerte. Estas crisis suelen tener un impacto más desfavorable en la familia y un costo mayor para la salud.5
Ortiz T. plantea que los eventos que desencadenan estas crisis son:
Eventos de desmembramiento: son aquellos eventos vitales familiares, que constituyen separación de algún miembro y que provocan crisis por esta pérdida familiar (hospitalización, separación, divorcio, muerte).
Eventos de incremento: son aquellos, que provocan crisis por incremento a causa de la incorporación de miembros en la familia (adopciones, llegadas de familiares).
Eventos de desmoralización: son los que ocasionan crisis de este tipo por constituir hechos que rompen con las normas y valores de la familia (alcoholismo, infidelidad, farmacodependencia, delincuencia, encarcelamiento, actos deshonrosos).
Eventos de desorganización: son aquellos hechos que obstaculizan la dinámina familiar, y que por su naturaleza y repercusión facilitan las crisis familiares por desorganización (pareja infértil, divorcio, accidentes, enfermedades psiquiátricas, graves y retraso mental).
Las crisis paranormativas se clasifican en crisis por incremento, desmembramiento, atendiendo a la estabilidad de la membresía y de desorganización y desmoralización, por el efecto que causan en la dinámica familiar.
En el caso de la familia es importante, no sólo medir la ocurrencia del evento vital familiar, sino la vivencia que tiene la familia del evento.
Un evento vital no genera por sí solo crisis familiar, sino que éste es un proceso en el cual se implican otros elementos:
La significación que la familia asigna al evento vital familiar.
Los recursos con que cuenta la familia para hacer frente a las exigencias de ajuste del evento vital familiar.6
El significado que la familia asigna al evento va a depender de cómo la perciba ésta. La repercusión del evento varía en dependencia de la atribución del significado que tenga en cada familia. Tanto la significación, como los recursos pueden hacer variar la dimensión y el sentido de la crisis.7-9
Entre los recursos familiares más importantes se encuentra la cohesión, que se expresa en el nivel de apoyo mutuo, afecto y confianza entre los miembros de la familia. Cuando la familia puede contar con esta posibilidad de decisión conjunta, cuenta con un recurso muy positivo para el enfrentamiento a las diferentes problemáticas de la vida familiar. Otro puntal importante es la flexibilidad, ya que en la medida que la organización interna de la estructura familiar sea más flexible, permitiendo adoptar nuevos roles y reglas, se facilitará la solución de los conflictos. Esta capacidad del sistema da lugar al recurso de adaptabilidad, que no es más que la capacidad de la familia para enfrentar los cambios y adaptarse al medio social; es decir, la habilidad para cambiar de la estructura de poder, las relaciones de rol y las reglas en dependencia de la nueva situación.
La permeabilidad es otro recurso familiar que se refiere a la capacidad de la familia de abrirse hacia otras instituciones de la sociedad, permitiendo la relación prudente de sus miembros con otros subsistemas. Se manifiesta en la posibilidad de solicitar y permitir la ayuda desde fuera del sistema familiar. La apertura del sistema facilita el apoyo social de otras familias, de los amigos y compañeros más cercanos, y de otras instituciones sociales como pudiera ser el Médico de la Familia.
El apoyo social es un recurso que se puede referir al propio sistema cuando es la familia la que actúa como sistema de apoyo, brindando ayuda a todos sus miembros, o cuando la recibe de otras personas, grupos o instituciones.10
Tanto los eventos normativos como los paranormativos, tienen algunas especificidades que los caracterizan: por ejemplo, algunos eventos normativos se pueden prever, lo que permitiría hacer análisis con antelación, y redundaría en una preparación mejor para enfrentarlo; mientras que algunos eventos paranormativos pueden ser esperados, como es el caso de una hospitalización planificada, o una muerte después de un período largo de enfermedad. Muchos no se pueden prever como el caso de la muerte súbita, o por accidente, y el suicidio.
En ambos existen experiencias previas con algunos eventos: en los normativos se transmiten las experiencias de una generación a otra, como es el caso del embarazo, o la adolescencia; en los eventos paranormativos, la experiencia previa es menor, aunque en el divorcio, o la muerte de un miembro de la familia, es posible la existencia de experiencias anteriores en la familia.
La persistencia en el tiempo de las crisis que desencadenan los diferentes eventos, varía en dependencia del evento. Generalmente en los normativos el tiempo de la duración de las crisis es más breve, aunque por las características de algunos eventos, como la adolescencia, que está contemplada en un rango de edad mayor en estos momentos, pudiera considerarse con mayor tiempo de duración. En el caso de las paranormativas el período de duración de las crisis puede ser más prolongado y su recuperación más tardía. Esto no descarta que por la forma de enfrentamiento positivo de algunos de estos eventos se recuperen más rápido de la crisis.
El sentido de pérdida se tiene que ver también en dependencia del evento, aunque normalmente los normativos son menos drásticos en cuanto a la pérdida, hay que tener en cuenta la viudez, que sí tiene un gran sentido de pérdida. En los eventos paranormativos, el sentido de pérdida es más impactante en los eventos de desmembramiento, y no así en el resto. El impacto emocional y el daño a que se expone la familia, en los eventos normativos, puede tener menor intensidad, que en los paranormativos.
Propuesta de intervención ante las crisis familiares
Antes de poner en práctica los procedimientos que apoyen y guíen a la familia a la recuperación, es necesario hacer una evaluación de la situación familiar, donde se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
Tipo de evento ocurrido, experiencias previas, intensidad de los factores estresantes.
La forma en que afectó a la familia, grado de desorganización y la conducta familiar reactiva ante el evento.
La historia de otras crisis familiares, los mecanismos de resolución de las crisis usuales, y los métodos de que dispone la familia para enfrentar las crisis.
Habilidad para adaptarse a la nueva situación, grado de flexibilidad del sistema familiar.
Nivel de apoyo disponible y de recursos familiares en general.
Nivel de aceptación de la ayuda.
Estos elementos pueden brindar, en alguna medida, una valoración de los posibles pronósticos de la capacidad adaptativa de la familia.
Entre los objetivos fundamentales, a los que deben ir encaminados la intervención podemos citar reforzar o fomentar los mecanismos adaptativos de la familia; ayudar a reordenar y a organizar el funcionamiento familiar; y ayudar a la familia a reconocer sus propios recursos protectores, que le permitan el reordenamiento familiar.
La resolución de la crisis está dirigida a la adaptación y a la recuperación del equilibrio familiar y los pasos a seguir para lograr esa resolución de la crisis son los siguientes:
Identificación de la fuente de estrés, detallar las causas que llevaron a la familia a la crisis.
Analizar la situación como un problema de toda la familia, y no de algunos miembros nada más.
Redimensionar la situación, manejando el significado y la gravedad del problema; ayudar a minimizar los efectos de la desorganización.
Buscar opciones para la solución del problema con los propios recursos de la familia, alentarlos en la búsqueda de nuevas soluciones.
Reforzar las soluciones positivas y destacar las habilidades familiares en la solución de los problemas.
Tratar de que la familia integre las nuevas situaciones a los acontecimientos cotidianos de la vida familiar.
Ayudar a la familia a recuperar la sensación de control, disminuyendo las sensaciones de impotencia, y las creencias de la carencia de habilidades para resolver los problemas.
Flexibilizar el sistema familiar.
Guiar y regular los esfuerzos adaptativos de la familia.
CONCLUSIONES
El enfoque evolutivo de las crisis familiares ha permitido cambios en su conceptualización.
Las crisis familiares no siempre tienen consecuencias negativas, ni son referidas siempre a circunstancias traumáticas, sino que están relacionadas también con acontecimientos normales del desarrollo familiar. La familia en crisis no es siempre una familia disfuncional, son situaciones de cambio, que implican transformaciones en el sistema familiar, pero si la familia es capaz de asimilar estas reestructuraciones, pueden ser fuente de crecimiento y desarrollo familiar.
El evento familiar, por sí solo, no genera crisis, depende siempre del significado que le otorga la familia, y su repercusión va a estar relacionada, tanto con la capacidad adaptativa de la familia, como con el resto de los recursos con que cuenta la misma. Las acciones de prevención estarían orientadas fundamentalmente a fomentar la capacidad adaptativa de la familia.
SUMMARY
With this paper we intend to update the topic of the family crises. It is shown that the own events of development as well as the accidental ones bring about the appearance of crises in the family. It is made clear that they not always have negative implications for the family. Emphasis is made on the assessment of the event for the family and its significance. The role played by the family resources as protective and modulators of the crisis is stressed. Finally, some of the steps to be taken in family intervention are mentioned.
Subject headings: FAMILY RELATIONS; LIFE CHANGE EVENTS.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Manifestaciones de las crisis familiares transitorias en una población

Manifestaciones de las crisis familiares transitorias en una población de Alamar
Clara Pérez Cárdenas,1 Isis Negrín Pérez2 y José M. Fragoso3

RESUMEN: La escasa bibliografía referida al tema motivó este estudio proponiéndonos aportar material de referencia a residentes de Medicina General Integral para su docencia. Realizamos el trabajo con 71 familiares. Obtuvimos información a partir del modelo de entrevistas elaborado para esos fines el cual explora el reconocimiento del fenómeno más importante que enfrentan y la reacción de toda la familia ante éste. En todos los casos tomamos el dato primario de las madres por ser las que tienen mayor dominio de lo que sucede en su grupo social, al menos en nuestro medio. Entre los resultados se reconoce lo fundamental que ocurre en la dinámica familiar, se logra una visión de la tendencia del comportamiento familiar en cada momento de su desarrollo, así como el reporte de vivencias.
Descriptores DeCS: FAMILIA/psicología; MEDICOS DE FAMILIA; ATENCION PRIMARIA DE SALUD; COMPOSICION FAMILIAR; ENTREVISTAS.
La familia se ha desarrollado como institución social teniendo estructura y funciones que regulan las necesidades personales y sociales de cada uno de sus miembros.1 Ha ido modificándose en la medida en que la sociedad también lo hace, pero sus funciones básicas siempre han sido, entre otras, la satisfacción de las necesidades afectivas de sus miembros y la educación de sus hijos, considerándose el ambiente psicosocial depende mucho la personalidad de un individuo.2,3
Al definirla, generalmente se coincide en 2 elementos básicos: la consanguinidad y las relaciones afectivas que existan entre sus integrantes y este aspecto, a nuestro juicio, es el de mayor significación.3
No hay familia que en su desarrollo como grupo social esté exenta de momentos que producen alteraciones en la dinámica de las relaciones interpersonales. Muchas son las oportunidades en que popularmente, al evaluar alguna familia de la vecindad, se utilice la expresión: están en crisis, y se le da una evidente connotación negativa al término. Sin embargo, todo evento, circunstancia, nuevo rol, al que tenga que enfrentarse la familia, constituye una crisis porque implica un cambio en el estilo de vida y las actitudes de cada uno de sus miembros y no siempre tienen que tener un carácter negativo.
Veámoslo a través de ejemplos. La muerte de un familiar, digamos, el padre de una familia con hijos ya adultos, genera una etapa de depresión muy florida. Ante la pérdida de ese individuo, sus familiares tienen que reestructurar costumbres, asumir responsabilidades que antes correspondían al miembro ausente, reorganizar la vida de la familia y éste es el cambio al que nos referíamos anteriormente. Esta crisis será más o menos intensa y/o extensa según el tipo de familia de que se trate, pero está claro que tiene un matiz negativo en nuestra cultura. Sin embargo, el nacimiento de un niño deseado genera nuevas conductas entre los familiares, generalmente todos asumen en el hogar tareas alrededor del cuidado del bebito con un tono de satisfacción.
¿No es esto una crisis? Sí, pues se modifican muchos aspectos de la vida familiar, entre ellos, deben adaptarse a la presencia de un nuevo individuo y a todo lo que este nacimiento lleva implícito.
Ambas situaciones se corresponden con etapas diferentes del desarrollo familiar. Las crisis que se observan son transitorias pues son reacciones comúnmente esperadas en cualquier familia que arribe a estas etapas. Transitorias son, por tanto, todas aquellas reacciones que se observan en el tránsito normal de la vida de la familia, desde su formación hasta su disolución en su intento por adaptarse al suceso que enfrentan como grupo,4 concepto ajeno al factor tiempo. Cada una de las etapas del ciclo vital tiene circunstancias que la definen y la distinguen entre sí. En su formación, la familia se caracteriza por la necesidad de la pareja de empatizar y luego, desde que nace el primer hijo hasta que fallecen los miembros de la pareja que le dieron origen a este grupo, van modificándose las tareas que se van a enfrentar, lo cual le da un matiz distintivo a cada uno de los períodos evolutivos.5
Si tenemos en cuenta estos elementos de la vida familiar en la atención primaria, en mucho podríamos ayudar a nuestra población para evitar disfunciones familiares que a veces ocurren por desconocimiento de qué es lo aceptable o no en cada etapa del desarrollo de estos grupos.
Desarrollo
A continuación exponemos los resultados obtenidos en una investigación realizada por los autores antes mencionados en el Policlínico "Mario Escalona Reguera", en Alamar.
Refiriéndonos al reconocimiento o no de la etapa que atraviesa la familia, es decir, del hecho o fenómeno que caracteriza el momento en que se encuentra de su evolución, los datos apuntan a que el 70 % de las entrevistadas sí saben qué es lo fundamental que les está ocurriendo en el marco de la vida intrafamiliar.
Estas respuestas mayormente se observaron entre aquéllos que disfrutan de su primer bebé, resultados que esperábamos en tanto en cualquier familia donde haya un nacimiento reciente, toda la dinámica se dirige a las múltiples tareas que dimanan de su cuidado. Se sienten tan inmersos en el nuevo rol que fácilmente identifican qué es lo que está marcando la vida familiar en ese momento.
En segundo lugar (en términos de porcentajes), se reconocen las etapas de formación, donde la pareja recién ha decidido unir sus vidas, no hay hijos y están conociéndose como 2, y la adolescencia, por las características propias de esta edad que se distinguen en la evolución y desarrollo tanto individual como familiar. Estos 2 momentos son fácilmente reconocidos por los fenómenos que los marcan.
Al tratar de describir fenómenos y características generalmente observadas en las familias estudiadas, en función de la etapa en que se encuentran, tenemos que, en la etapa de formación la tendencia en las respuestas de las encuestadas es a afirmar que en sus parejas han logrado empatía y pueden tomar decisiones en conjunto, y estas decisiones son las determinantes en relación con las sugerencias u opiniones que pueden recibir de las familias de origen de ambos cónyuges u otras personas ajenas a ellos. El análisis estadístico de estos resultados apunta a una independencia entre estas 2 variables, lo que significa que podemos encontrar una pareja que haya logrado empatía pero no sean capaces de lograr decisiones por sí solos o quizás los que no tienen una fuerte relación empática puedan arribar a decisiones sin interferencias de otros.
Por su parte, aquellos grupos familiares que tienen su primer hijo refieren que éste es el resultado de un nacimiento planificado por ambos padres, decisión tomada en medio de un ambiente emocional agradable y gratificante para la pareja. Sin embargo, al investigar el desempeño de ellos en el rol de padres, no encontramos un número de respuesta que categóricamente nos permita afirmar o negar que el padre asume las tareas que lleva implícito el cuidado de su niño y llama la atención que las madres refieran mantener un buen ambiente familiar después de nacido el bebito, lo que pudiera interpretarse como la manifestación aún, del rol cultural e históricamente conformado para la madre como figura casi única dedicada a estos menesteres, por tanto no es tenido en cuenta para evaluar el ambiente emocional el hecho que el papá asuma o no sus responsabilidades nuevas.
Se refieren a la planificación del nacimiento del niño y los resultados no permiten asegurar que exista desempeño activo en el rol de padre, a pesar de haber estado ellos de acuerdo con ese acontecimiento.
Al analizar la incorporación del niño a la escuela, observamos que ante quejas de cualquier tipo dadas por el maestro, las familias no se irritan, por el contrario se da la tendencia a tratar de modificar actitudes en los hijos escolares, lo que demuestra flexibilidad en las fronteras de este grupo social y que son receptivos a las críticas que reciben de la sociedad mediante la institución escolar.
No podemos asegurar que en las familias que enfrentan la adolescencia de sus hijos, los padres conozcan las características generales del importante momento de la vida de sus muchachos y observamos una marcada prevalencia de respuestas afirmativas en las encuestadas, que se describen como padres irritados con el adolescente. Esto sucede en aquéllas que abiertamente confiesan desconocimiento sobre lo normal de la edad.
Cuando los hijos deciden formar familias nuevas no podemos definir en nuestro estudio si los padres confían en lo que esos hijos pueden hacer por sí mismos, es decir, en su madurez ante la vida, sin embargo, sí queda bien establecido que la unión de esos padres es por el sentimiento de amor que los une como pareja y no únicamente la educación de sus hijos.
Fue interesante ahondar en las formas de enfrentamiento que utilizan las madres en las dinámicas familiares en cada una de las etapas del desarrollo como grupo. En el período de formación, la tendencia observada es a apoyarse en la comunicación con la pareja en la búsqueda de soluciones a los problemas que pueden aparecer, aunque se observa también (en menor porcentaje) la actitud agresiva de gritos y peleas. Cuando ya tienen un niño, se da una conducta pasiva, se asumen las tareas que de su cuidado se derivan como normal, cotidianas, sobre todo si éstos están en su primer año de vida, con intentos de comunicación familiar. Al entrar ese niño a la escuela hay una búsqueda de ayuda familiar por parte de esa mamá de familia, actitud que reaparece con porcentajes importantes cuando hay hijos adolescentes pero que en esta oportunidad se acompaña de la actitud agresiva de la que hablamos con anterioridad. Este fenómeno se repite en aquellas familias con hijos que han decidido separarse del grupo para establecer sus propias familias. A pesar de valorarse que nuestras familias se enfrentan a los sucesos vitales y se apoyan en la comunicación familiar, las encuestadas de este estudio refieren una vivencia negativa. Se observa ligera tendencia a expresiones de malestar ya sea ansiedad y/o depresión en diferentes grados, respuestas dadas fundamentalmente por las madres de adolescentes. Sin embargo, las expresiones de tranquilidad, placer y felicidad se dan mayormente en aquéllas que aún no tienen niños y/o las que disfrutan del nacimiento del primero.
No analizamos la etapa correspondiente al momento en que la familia tiene su segundo hijo ni la relacionada con la pérdida de la familia de origen, por estar éstas poco representadas en la muestra con que trabajamos.
Conclusiones
Una vez que lográbamos delimitar claramente los acontecimientos familiares de los sociales en general, en cada familia visitada, el 70 % de las encuestadas reconoce qué es lo nuevo que está enfrentando la familia como un todo.
En general las madres buscan soluciones durante las crisis transitorias en el apoyo familiar, es decir, en los propios recursos de este grupo social.
Hay ligero predominio de vivencias maternas de malestar al enfrentar las crisis típicas del ciclo vital, y aumentan éstas en familias donde existen adolescentes.
A partir de la empatía que refieren en sus parejas las encuestadas que están en etapa de formación familiar y el sentimiento de amor que consideran las mantienen unidas a sus esposos, entre aquéllas que tienen hijos independizados del grupo familiar, consideramos que la esencia de estos grupos sociales en nuestra área de salud es el sentimiento positivo de amor, que no siempre se hace evidente en toda su dimensión por errores de comunicación que existen en algunas etapas del desarrollo con más peso que en otras.
SUMMARY: The limired bibliography existing on this topic led us to conduct this study so as to furnish reference material to the resident of General Comprehensive Medicine. 71 familiews were studies with this purpose. Information was obtain from the model of interviews prepared to know the most important phemenon they face and how the family react to it. Primary data were collected from mothers, since they have a better knowledge of everything happening in her social group, at least in our enviroment. Among the results, the the fundamental things taking place within the family dynamics ware registred, and ot was possible to have an idea of the family bahaviour trend at every moment of its development. A report of life events was also made.
Subject headings: FAMILY/psychology; PHYSICIANS, FAMILY; PRIMARY HEALTH CARE; FAMILY CHARACTERISTIC; INTERVIEWS.
Referencias bibliográficas
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